Música


La música procesional siempre ha sido una parte importante de los desfiles de nuestra Hermandad. Por ello queremos actuar en este ámbito de la siguiente forma:

Queremos que las bandas que nos acompañen lleguen tocando marchas para calentar el ambiente previo a la salida de nuestra Hermandad y aumentar las pulsaciones de los corazones de las personas que aguardan este momento para que se preparen ante la grandeza de quien va a salir por las calles de nuestra ciudad. Un ejemplo de ello lo vivimos hace unos años en Triana y es algo que queremos importar a nuestra Semana Santa. Es cierto que muchas bandas llegan tocando marchas de ordinario en Cáceres, pero ninguna con un conjunto de marchas con himnos y oraciones como Encarnación coronada, Triana de Esperanza... 


Queremos que la Banda Municipal de Música, hermana de honor de nuestra Cofradía vuelva a acompañar a nuestra Madre de la Esperanza y que en los puntos de mayor importancia, se interpreten las marchas dedicadas a Ella como Procesión de la Esperanza, de Noé Muriel, entre otras. Deseamos además que un compositor cacereño cree un himno con letra para ella y queremos fomentar que se sigan creando marchas en honor a nuestros titulares. Para ello promoveremos una serie de actividades para alcanzar este fin.

Creemos que para mejorar el recogimiento de la Procesión del Martes Santo sería apropiado contar con un acompañamiento de música de capilla al Cristo del Perdón. Unido al itinerario por la parte antigua y a las oraciones de los grupos, puede crear un ambiente espiritualmente muy positivo para que podamos contemplar a nuestro Padre y rezarle de una manera nunca antes explorada en nuestra ciudad.

Queremos que la Banda de los Romanos de nuestra Cofradía, la más antigua de Cornetas y Tambores de Cáceres, actualice los trajes a uno más vistoso (también de centuria romana) y posea una mayor formación musical. Trataremos de incorporar a jóvenes que aun no pueden portar los pasos a la Banda y también a las filas de capuchones para que puedan vivir también esas experiencias como cofrades, especialmente en esos años en los que son mayores para la fila pero pequeños para la carga, evitando así que pierdan su ilusión por la Cofradía por no tener una forma clara en la que ellos puedan sentirse parte importante de la misma.